Qué buenos son los niños (y las suegras)

La semana pasada pudimos presenciar una escena que provocó las risas de los que estábamos viéndola mientras visitábamos el típico mercado medieval que ponen todos los años en Málaga y que nos demostró la bondad de tan tiernos personajes. Os la intentaré explicar lo mejor que pueda…
Iba un matrimonio joven con la familia y un niño pequeño por el mercado. El padre decide comprarle una espada de madera al niño, a lo que el niño, aprovechando que el resto de la familia se había parado a mirar otro puesto, decide agradecérselo a su padre con el honor de que el primer golpe vaya a parar a su pierna.

El padre se percata de las intenciones del mamón de su hijo y aparta la pierna, con lo que la espada golpea fuertemente en el suelo y por suerte se despega en vez de romperse, con el consiguiente llanto del niño y alivio del padre. Inmediatamente, la suegra (pues no podía ser otra…) aprovecha para soltarle el discurso a su hija ante la mirada atónita y el pasotismo de su yerno…
Si ya decía yo que no tenías que haber comprado la espada, que parecía de las malas. A la primera que el niño intenta jugar con ella, se ha soltado la mitad. Pero como no me hacéis caso…
Moraleja: Y es que suegra no hay más que una… aunque se podía quedar en su casa…








21 diciembre 2008 - 10:02
Por lo menos, le echó la bronca a la hija y no al yerno, que eso ya es un detalle :-)